Todo o nada, gritaba
todo o nada, volvía a gritar
en la casa de apuestas
la gente el sueldo se jugaba
Más allá, cerca, ojos impávidos
miraban todo sin perder detalle
jugar no iba a jugar
eso estaba muy claro
Le atraía el gentío que se agolpaba
dándose codazos, buscando sitio
todos en pos de la codicia
los perdedores echaban al suelo
las papeletas no premiadas
Ese gesto a veces de resignación
otras de la más pura indignación
le resultaba muy atrayente
era un gozo observar a la gente
Todos pujaban con la máxima ilusión
de convertirse en herederos de una fortuna
por unos pocos céntimos de euro
alcanzar la gloria del premiado
El mundo es una cueva de miserias
donde a segundos uno se encuentra vivo
y en las otras horas es un tiovivo
donde se dan vueltas en el reloj
Esperando un nuevo día
en que haya más minutos
del chute más puro y emocional
de no sentirse un extraño en el diario tumulto












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