De los mantos grises del acontecer
mil y una piedras amontonadas
configuran un cielo del atardecer
en un acantilado de piedras horadadas
Desde bien alto alza su mirada
espera al ave, su llegada
pronto los designios se cumplirán
Hoy nacerán los cielos
lo sabe bien, las runas no mienten
como hechicero conoce el lenguaje
desvelado desde sus abuelos
El aire, el mar, ambos sienten
el sonido que hacen es salvaje
Llegará la estación de la primavera
ella hará de curandera
despertará a todos los seres vivos
a los que están ahora dormidos
Y hoy nacerán las cosechas
que estaban desechas
lo siente en el aire, lo siente en el agua
además su piel se estremece y se eriza












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