Latían los murmullos
de la cascada de voces
en el mercado del mediodía
Los camellos que tiene son suyos
no son bestias feroces
andan juntos como una melodía
Mira el con ojos entornados
saborea los muchos viajes
que ha ido haciendo
Ahora es un mercader de los respetados
empezó siendo como los pajes
su clientela ha ido tejiendo
Su mercancía extendida en los tablones
muchas manos la sueltan y la agarran
algunas se la apoderan con monedas












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