En aquellas mañanas frías
mirando por la ventana
al perro y sus crías
recuerda de mala gana
La sensación de helor
le infunde temblor
antes estaba acompañado
ahora se encuentra engañado
Sorbe la taza caliente
que está entre sus manos
hubo un tiempo en que fue paciente
guarda hoy rencores pasados
Y la espera como el sol naciente
y la adora con ritmos cansados
y la teme como roca en un saliente
Miles de estrellas
cuentan los días que estuvieron juntos
que pasan como centellas
como diminutos puntos
Un día su helada alma
albergará un corazón ardiente
pero será en otra estación
en que los témpanos canten otra canción












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